martes, 18 de febrero de 2014

“Claramente la responsabilidad tiene que ver con la corrupción enquistada”

[Vamos! Nº22]  A dos años de la masacre de Once. Entrevistamos a Paolo Menghini, padre de Lucas Menghini Rey. Lucas es una de las 52 víctimas fatales de aquel 22 de febrero de 2012 en Once. 


El sábado 22 los familiares de las víctimas de la masacre de Once convocan nuevamente a Plaza de Mayo en reclamo de justicia, al cumplirse dos años del choque de la formación del tren Sarmiento que dejó un saldo de 52 muertos y más de 800 heridos. Conversamos con Paolo Menghini, padre de Lucas.


–Tras dos años los familiares de las 51 víctimas siguen sosteniendo el reclamo de justicia y este 22 de febrero convocan a varias actividades. ¿Cómo han logrado mantenerse unidos?

–Uno se unifica en la lucha, más allá de lo que piense políticamente, en un objetivo en común, para que los responsables de la muerte de nuestros familiares sean juzgados y condenados. El objetivo es que no haya más inocentes muertos sobre las vías. Que a dos años y un mes de la tragedia vayamos a empezar el juicio oral y público no creo que haya sido por suerte. Nuestra actividad desde el primer día, y la unidad que hemos conseguido como grupo, ha sido un factor fundamental para que eso pase. La historia argentina determina que las megacausas, cuando incluyen a sectores de poder económico y político tan fuertes, tienden primero a desarmarse en los medios; segundo a desinflarse socialmente; y tercero -y como consecuencia de eso y de la lectura que hacen los sectores de poder de ese momento en que la vida común va llevando a que la gente se olvide– termina siendo la mano que va acallando las cosas y las va tapando.

–¿En quiénes más se apoyan para seguir adelante con esta lucha?

–Hubo tres apoyos que para nosotros fueron, son y serán centrales: primero, del pueblo argentino en su conjunto, porque más allá de quienes se suben y se bajan  del tren todos los días, lo que pasó con Once golpeó tanto que nuestra campaña “500.000 caras por justicia” recogió fotos de todo el país y de grupos en el exterior. Hasta de Asia nos han llegado fotos de argentinos. La segunda pata fue la de los usuarios del [ferrocarril] Sarmiento, y del resto de los trenes del conurbano y capital, que saben lo que es viajar todos los días. Y la tercera pata fundamental, fue el apoyo de los trabajadores que son tan damnificados como el tipo que se sube al tren todos los días. Porque son a los que les han vaciado los trenes en los ‘90, los han echado, los han perseguido, le vaciaron los talleres, le echaron a los compañeros, les metieron a los funcionarios adentro que derivaron los subsidios del Estado mientras veían cómo el tren se caía a pedazos y los talleres lo mismo. 

Al día de hoy los trabajadores de EMFER, empresa de los Cirigliano, son perseguidos por haber salvado la documentación fundamental para las pericias contables. Sentirnos tan sostenidos y acompañados en esta lucha es central. Porque cuando cerrás la puerta de tu casa, te quedas solo con tu dolor y con tu recuerdo. 


Lucas Menghini Rey y su padre Paolo Menghini.

–Según la ex ministra Garré, Lucas viajaba en un lugar prohibido… ¿cómo tomaste sus dichos en esos días posteriores al choque? 

–Creo que es central revertir esa matriz de razonamiento. Porque cuando la ex ministra Garré responsabiliza a Lucas de su propia muerte por viajar en un lugar prohibido reproduce la matriz de pensamiento que se instaló cuando fue lo de Cromagñon, en la cual la víctima siempre es la culpable. 
Cuando Randazzo dice que en los últimos 50 años no se hizo nada, se olvida que los últimos diez le corresponden al proyecto de gobierno para el que trabaja: ¡el 20%! Somos absolutamente críticos de la política de este gobierno en el área de transportes, no sólo en los diez años anteriores a la tragedia, sino también en los dos años posteriores. 

–Uds. denunciaron que no están representados por Gregorio Dalbón… 

–El abogado Gregorio Dalbón es un zátrapa que se autopresenta como abogado de las víctimas, en realidad lo es de algunos heridos. Lo digo porque Gregorio Dalbón ahora postula que el único responsable de la tragedia es Marcos Córdoba, el motorman. Para nosostros es un trabajador que, como dijo la Justicia, se le dio una unidad que no estaba en condiciones de circular. Está procesado y tendrá que responder preguntas sobre algunos avisos que dio la unidad antes de llegar. Pero claramente la responsabilidad tiene que ver con la corrupción enquistada que cajoneó las denuncias, los subsidios que no fueron controlados, la plata que no fue a remodelaciones, etc.  


–¿Qué características tendrá el juicio?

–Va a ser un juicio muy largo, hay 300 testigos, dos jornadas por semana. Esto da una idea de un juicio al menos de un año y medio o dos. Que nos expondrá desde lo físico, lo emocional e intelectual. Es un proceso muy largo y complicado de afrontar, pero tenemos la convicción que los procesados van a ser condenados, porque las pruebas que obran en las pericias así lo determinan.

Si hubiera antecedentes muy fuertes en nuestro país en condenar a los funcionarios corruptos, en que el funcionario entienda –como dice una mamá de Cromañón– que ellos son los mandados y los mandantes somos nosotros, y si la justicia es inflexible frente a los funcionarios corruptos, entonces la tragedia de Once no hubiera existido. Este es otro de los puntos que hemos tratado de fortalecer y creo que es parte de lo que se ha conseguido hasta hoy.


Recuadro: Otro sinceramiento del gobierno
El pasado 12 de febrero Florencio Randazzo anunció la disolución de las unidades de gestión UGOFE y UGOMS, pero las líneas ferroviarias seguirán siendo operadas por los grupos de Roggio y EMEPA. (ver completo)