jueves, 11 de junio de 2015

“Fueron policías los que se llevaron a los chavos”

[Vamos! Nº53]  Caravana de familiares y compañeros de los 43 estudiantes. Mario César González, padre de César Manuel, uno los 43 estudiantes mexicanos desaparecidos, en diálogo con Vamos!.



Ocho largos meses se cumplieron, el 26 de mayo, desde el infame secuestro de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa (Guerrero) por fuerzas policiales y parapoliciales del estado mexicano, tras la brutal represión a balazos por “molestar” un acto de campaña electoral del intendente de Iguala. Ocho meses de incansable lucha de familiares y compañeros por su aparición con vida y de grandes movilizaciones populares denunciando la responsabilidad del “narco-estado” mexicano en la bestial desaparición y probable asesinato de los estudiantes.
Parte de esa lucha es la caravana que varios padres y compañeros de estudio de “los 43” llevaron a cabo en la semana de nuestro 25 de Mayo por varios países latinoamericanos. Durante su estadía en Buenos Aires, coincidente con nuestra celebración, Vamos! y otros medios colegas dialogamos con Mario César González, padre del estudiante secuestrado César Manuel González Hernández.

¿Qué piensan de la democracia mexicana y del estado mexicano?
–En México no hay democracia. Hay sangre. Nuestra bandera está llena de sangre: tanto muerto, tanto desaparecido, tanta impunidad que está dejando este mal gobierno. Desgraciadamente en la televisión sacan sólo lo bonito, lo burgués que hay allá, o en la Argentina, o en Brasil. Nunca sacan lo que verdaderamente está sucediendo en el país. Allá en el estado de Guerrero -y no sólo en Guerrero sino en varios estados, los estados más ricos-, no se sabe si uno está parado sobre una fosa común. Es impresionante: un paso y aparece una fosa, y otra y otra… Esa es la realidad de nuestro México.

Para ustedes ¿cuáles son los vínculos del gobierno que explican lo que está pasando en México?
–Nosotros siempre lo hemos dicho: es un narco-gobierno. Y ahora le quieren restar importancia al caso Ayotzinapa, tanto que lo quieren calificar de “secuestro”. Pero no: es desaparición forzada, porque es el Estado quien se los llevó. Hace poco dio su declaración uno de los policías responsables de la desaparición. Y se le vuelve a caer la versión a la Procuraduría, porque siempre dijeron que los 43 estaban juntos, pero este tipo dijo que nada más había 17, son los únicos que él vio. Justamente, si no se avanza en el caso es porque la Procuraduría no ha dejado: en 8 meses, de 100 tomos nada más conocemos 26, no han querido entregar los otros 74. Y los han repartido en 3 estados, para que tengamos más dificultad para verlos. Deben tener un motivo grandísimo: que no se sepa la verdad sobre la desaparición de los 43.

Lo de Ayotzinapa sucede casi cotidianamente en México…
–Nosotros siempre nos hemos pronunciado por los 43, porque ellos son nuestros hijos. Pero también queremos justicia para los treinta y tantos mil desaparecidos, los 200.000 muertos. Las masacres que siguen ocurriendo. En Guerrero tenemos 5 o 6 muertos por semana. No se trata de lo que pasó con “los 43” y ya, sino que eso sigue sucediendo en México.

Claro: quienes mandan allá son los narcos…
–No, quien manda es el gobierno. Pero el gobierno y los narcos son lo mismo. El intendente de Iguala, Abarca, estaba vinculado con el cártel, o es el que mandaba el cártel de “Guerreros Unidos”, que supuestamente se llevó a nuestros hijos. Esos tipos, Abarca y su esposa, tienen su foto con el PRI, con el PRD (los principales partidos mexicanos); con Morena, con López Obrador… Es decir, no hay cambio: ¡son chapulines que van brincando de partido a partido!

El gobierno trató de desprenderse del hecho, de decir que el responsable era sólo el narcotráfico…
–Eso es imposible. No se puede desprender porque fueron policías los que se llevaron a los chavos… Siempre lo hemos dicho.

¿Qué edad tiene su hijo, y en qué año está? ¿Es importante la normal de Ayotzinapa?
–Tiene 21, y era del primer año: apenas tenía un mes y medio en la escuela. Y la normal no es tanto que sea importante, sino que tienen conciencia. Hay 17 normales, y todas van por el mismo camino; y los de Ayotzinapa son los primeros que ayudan al pueblo cuando se necesita.
Todo esto lo aprendí desgraciadamente en el caminar, en la búsqueda de mi hijo. Siempre lo he dicho: yo aprendí más en estos 8 meses que en el tiempo que llevo de vida. A mí, como dicen los chavos, me hicieron aprender muy radicalmente. Hemos tenido que aprender, porque es muy difícil hablar frente a la prensa. Y antes a nosotros no nos gustaba ser notados, ni hablar frente a un micrófono. Las circunstancias nos obligaron a informar y a hablar, y es lo que estamos haciendo…

Sobre la caravana que están realizando, ¿qué respuesta tuvieron de los gobiernos latinoamericanos que en algunos casos se denominan progresistas?
–Nosotros no vinimos a entrevistar a ningún gobernante, porque no son nuestros gobernantes. Aquí, uno de los organizadores nos avisó que si dejábamos de marchar nos recibía el canciller argentino. Pero ellos no están para exigir, ni nosotros estamos para obedecer.
Nosotros vinimos a informar y a obtener solidaridad con la gente que tiene los mismos problemas, y a aprender. Hemos tenido una solidaridad grandísima del pueblo argentino, niños jóvenes, adultos… En Rosario nos han recibido niños de 5-6 años con carteles que decían: “Después de la lluvia sale el arco iris”. Y ha sido un gran honor conocer a las Madres de Plaza de Mayo, con tanta fuerza después de tanto dolor. El pueblo argentino tiene una historia similar a la que nos está sucediendo en México, y aun así las Madres tienen un rincón en su corazón para recibirnos a los mexicanos con el dolor que traemos.